Gustavo Bastián, intendente de San José y presidente del Partido Justicialista del departamento Colón, se incorporó formalmente a la disputa por la Gobernación de Entre Ríos en 2027. Recorre departamentos del norte, centro y sur para construir presencia territorial, aunque evita presentar su candidatura como una imposición personal. Su mensaje combina disponibilidad para competir con la promesa de acompañar a otro dirigente si el peronismo alcanza un acuerdo de unidad.
La carrera incluye también a Juan José Bahillo, José Eduardo Lauritto, Marcelo Casaretto y Enrique Cresto. Bastián propone agotar las instancias de consenso antes de recurrir a una competencia. Si las PASO nacionales o provinciales no están disponibles, plantea internas partidarias con reglas claras. Estima que la definición debería producirse antes de fin de año para evitar que la fragmentación se prolongue durante toda la campaña.
El intendente busca apoyo en la Liga de Intendentes Justicialistas y afirma tener acuerdos con una mayoría de sus integrantes. Esa red puede aportar estructura, conocimiento local y capacidad de fiscalización, pero también reproduce el peso de los aparatos municipales. Para que la candidatura represente renovación, deberá incorporar sectores sociales, productivos y generacionales que no dependan exclusivamente de las intendencias.
Bastián presenta su experiencia municipal como credencial de gestión. Sostiene que la sociedad demanda algo diferente, aunque aclara que la renovación no implica excluir a los dirigentes con trayectoria. La fórmula intenta evitar una fractura entre nuevos liderazgos y figuras históricas: renovar el programa y los métodos sin convertir la interna en una disputa de expulsión.
Su proyecto económico coloca la producción y la energía en el centro. Cuestiona que recursos generados en Entre Ríos sean administrados o redistribuidos desde Buenos Aires en condiciones que, según su diagnóstico, encarecen la electricidad y limitan la competitividad. Propone vincular la matriz energética con caminos, obra pública y empleo, pero todavía deberá precisar instrumentos, inversiones y competencias provinciales.
La crítica a Rogelio Frigerio es directa. Bastián sostiene que los problemas existentes hasta 2023 se profundizaron durante la actual gestión y anticipa una campaña centrada en servicios, producción e infraestructura. Para convertir esa acusación en una alternativa creíble, el PJ necesitará comparar indicadores, identificar políticas concretas que modificaría y explicar cómo financiará sus compromisos sin depender solo del rechazo al oficialismo.
El principal riesgo para el peronismo es que la multiplicidad de precandidatos prolongue la competencia y termine debilitando la candidatura final. La ausencia de PASO podría agravar esa dificultad si no existe un padrón confiable, representación de minorías y control de las internas. Bastián insiste en que el adversario es Frigerio y no los compañeros del PJ, pero esa consigna deberá traducirse en un método aceptado por todos.
El próximo paso será convertir las recorridas en apoyos verificables y un documento programático. Antes de fin de año, el PJ deberá definir si alcanza una lista de unidad o convoca una competencia interna. Bastián tiene la oportunidad de representar una renovación ligada a la gestión municipal y al desarrollo productivo; su viabilidad dependerá de que pueda integrar a los demás sectores y ofrecer algo más que una candidatura entre varias.