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Ademys impulsa una respuesta común de los gremios porteños tras el conflicto del subte

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La conducción combativa docente llevará a su asamblea del 28 de octubre la propuesta de paro y movilización a la Jefatura de Gobierno. Vincula las detenciones de delegados del subte con el cierre salarial del 5%, las reformas educativas, el conflicto sanitario y el Presupuesto 2027.

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El sindicato docente Ademys buscará convertir una serie de conflictos sectoriales de la Ciudad de Buenos Aires en una respuesta gremial común. Juan Winograd, secretario de Acción Social de la organización, planteó la necesidad de un paro general porteño después de las detenciones ocurridas durante una protesta del subte y de la huelga que consiguió la liberación de los dirigentes apresados.

El episodio que funciona como punto de partida ocurrió el 20 de octubre. El secretario general y dos delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro fueron detenidos durante un levantamiento de molinetes. La paralización posterior de toda la red forzó su liberación y, para Ademys, mostró que una acción coordinada puede modificar una decisión represiva en pocas horas.

La propuesta llegará a una asamblea docente convocada para el miércoles 28. Allí se discutirá un paro con movilización a la Jefatura de Gobierno en Parque Patricios. El reclamo inmediato es salarial: el Ejecutivo cerró la paritaria 2026 con un aumento único del 5% en noviembre, que se cobrará en diciembre y dejaría el salario de una maestra de jornada simple en $1.090.000, posiblemente sin otra revisión hasta febrero de 2027.

La disputa docente no termina en el porcentaje. Ademys cuestiona la reforma del Estatuto Docente prevista para el próximo año, el programa Secundaria Aprende y el cierre de grados, cursos y carreras en distintos niveles. El gremio interpreta ese conjunto como una reducción estructural de la educación pública y advierte que puede traducirse en pérdida de puestos de trabajo.

La organización también llevará la orientación de paro a los plenarios de delegados de UTE-Ctera. Winograd critica que esas reuniones se convoquen por área y nivel, porque considera que la fragmentación evita una asamblea general capaz de discutir una medida para toda la docencia. La diferencia no es solo táctica: expresa una disputa sobre quién decide el ritmo y la extensión del conflicto.

El mismo acuerdo salarial del 5% fue firmado por Sutecba y la Asociación de Médicos Municipales, pero la conflictividad continúa en salud. Residentes y concurrentes llevan seis semanas de acciones, realizaron una marcha de velas y una concentración en Plaza Houssay, y reclaman una recomposición del 30% para recuperar la pérdida acumulada desde el comienzo de la gestión de Jorge Macri.

La convocatoria sindical se apoya además en el debate presupuestario. Según el planteo difundido por Ademys, el Presupuesto 2027 recorta el acceso a la vivienda, congela partidas de educación y salud y refuerza el gasto represivo. A esa secuencia se suma la docencia universitaria de la UBA, que retoma el paro desde el 28 de octubre por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

El paso concreto será la resolución de la asamblea de Ademys y la respuesta de los demás gremios. Para que la propuesta deje de ser una consigna, docentes, trabajadores de salud, municipales, subterráneos y organizaciones estudiantiles deberán acordar fecha, programa y modalidad. El conflicto del subte mostró capacidad de reacción; la incógnita es si esa experiencia puede transformarse en una medida general de la Ciudad.

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