La Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande se declaró en estado de alerta máxima tras denunciar que el Grupo Mirgor comenzó a ejecutar despidos de operarios de planta en Tierra del Fuego.
El conflicto se produjo mientras el sindicato llevaba adelante un paro de 24 horas en establecimientos de la compañía. Según la organización, las primeras cesantías fueron conocidas en pleno desarrollo de la medida de fuerza.
El secretario general de la seccional fueguina, Oscar Martínez, señaló que la decisión empresarial profundiza una disputa que ya venía escalando entre la UOM y el holding industrial.
La preocupación sindical no se limita a las primeras bajas. De acuerdo con lo informado por Martínez, en una audiencia paritaria previa los apoderados de Mirgor habían anticipado la intención de desvincular inicialmente a unos 100 operarios de planta permanente.
El gremio también advirtió que la incertidumbre alcanza al personal contratado bajo el régimen de Prestación Permanente Discontinua. En los escenarios más duros planteados por la empresa, las desvinculaciones podrían llegar hasta 300 trabajadores.
El Congreso de Delegados de la UOM sesionó de urgencia y ratificó por unanimidad el rechazo a despidos o modificaciones de derechos laborales conquistados en las fábricas.
La organización resolvió trasladar el debate hacia las bases para definir los próximos pasos del plan de lucha. El conflicto queda así abierto en un sector clave para el empleo industrial de Río Grande.
El caso Mirgor vuelve a colocar a la industria fueguina ante una tensión estructural: cómo sostener empleo metalúrgico, continuidad productiva y derechos laborales en un contexto de ajuste empresario y presión sobre los costos.