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La Justicia confirmó daño irreversible de Atanor sobre el río Paraná en San Nicolás

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La Suprema Corte bonaerense dejó firme una sentencia contra la agroquímica por contaminación con efluentes industriales. El fallo reabre reclamos por una investigación integral sobre el daño ambiental, los controles estatales y el impacto sobre la población cercana.

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La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires dejó firme una sentencia contra Atanor por la contaminación irreversible del río Paraná a la altura de San Nicolás.

El caso se originó en una denuncia de la Asociación Civil Cuenca Río Paraná y atravesó 12 años de proceso judicial. El máximo tribunal bonaerense rechazó el recurso presentado por la empresa y confirmó su responsabilidad por efluentes industriales derivados de su actividad agroquímica.

El fallo acreditó la presencia de atrazina en cantidades por encima de lo permitido, con afectación integral del río, y señaló tratamientos insuficientes por parte de Atanor para eliminar esos compuestos.

La resolución también apuntó contra las fallas de fiscalización estatal. Según lo destacado por el abogado Fabián Maggi, representante de la asociación denunciante, la sentencia ponderó deficiencias de control de la Autoridad del Agua y del Ministerio de Ambiente bonaerense.

El expediente vuelve a cobrar actualidad por nuevos hallazgos durante 2026. Análisis realizados sobre muestras recolectadas entre febrero y abril detectaron residuos de agroquímicos y productos degradantes vinculados a la actividad de la planta en descargas pluviales que desembocan en el Paraná.

Entre los compuestos mencionados figuran glifosato, AMPA, atrazina y metabolitos asociados a ese herbicida. Una de las muestras registró concentraciones extremadamente elevadas de Atrazina-Hidroxi.

El conflicto ambiental se agrava por la ubicación de la planta, instalada dentro de la trama urbana de San Nicolás y próxima a barrios residenciales. En los últimos años también se registraron episodios de contaminación, problemas con agua destinada al consumo y una explosión en la planta que obligó a evacuar zonas cercanas.

Actualmente Atanor se encuentra en proceso de relocalización después de que la Justicia ordenara la suspensión definitiva de la producción de agroquímicos en San Nicolás. Organizaciones ambientales reclaman que el desmantelamiento, la limpieza y el traslado productivo se realicen bajo monitoreo riguroso, independiente y transparente.

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