Axel Kicillof se incorporó a la peregrinación de San Cayetano organizada por sindicatos y movimientos sociales, un día después de que el Senado aprobara la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada sin los cambios propuestos para la Ley de Tierras ni para la Ley de Manejo del Fuego. Desde el santuario, el gobernador bonaerense convirtió el resultado legislativo y los incidentes frente al Congreso en el centro de su mensaje contra la administración de Javier Milei.
La exclusión de esos capítulos representó una concesión del oficialismo ante la falta de respaldo suficiente. Kicillof interpretó el desenlace como un triunfo de quienes se movilizaron para defender la soberanía y sostuvo que el Gobierno no podrá avanzar con una venta del país. Esa afirmación expresa su posición política; el hecho parlamentario confirmado es que el Senado sancionó el resto de la iniciativa y dejó fuera las reformas más controvertidas sobre tierras rurales y superficies alcanzadas por incendios.
El mandatario también acusó al Poder Ejecutivo de no escuchar y de reprimir a quienes se manifestaban pacíficamente. La protesta del día anterior había terminado con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes en las inmediaciones del Congreso. La Comisión Provincial por la Memoria calculó unas 1.500 personas heridas y confirmó al menos nueve detenciones, mientras que el Gobierno porteño estimó en 468 millones de pesos los daños materiales registrados durante la jornada.
La participación de Kicillof en San Cayetano amplió el foco desde la discusión legislativa hacia la situación social. El gobernador dijo que acompañaba a una población que está sufriendo y afirmó que millones de familias tuvieron que endeudarse para cubrir alimentos o alquileres. No presentó allí un programa económico alternativo ni nuevas medidas provinciales; utilizó la peregrinación para relacionar el conflicto por la propiedad de la tierra con el deterioro de los ingresos y el costo de las necesidades básicas.
Después de saludar a los fieles, Kicillof se integró a la columna encabezada por la CTA y la UTEP rumbo a Plaza de Mayo. La movilización tenía previsto confluir al mediodía con la CGT y cerrar con un acto cuyos reclamos incluían salarios dignos. La secuencia unió así dos jornadas consecutivas: la presión frente al Senado, que logró retirar capítulos del proyecto, y una convocatoria tradicional que este año incorporó demandas laborales y cuestionamientos a la política nacional.
El próximo paso inmediato quedó en la marcha hacia Plaza de Mayo y en el acto conjunto de las centrales sindicales. Para el Gobierno, la ley de propiedad privada avanzó pese a las concesiones; para Kicillof, lo ocurrido mostró un límite político y social a la agenda oficialista. La disputa continuará tanto en el tratamiento de las normas que quedaron pendientes como en la capacidad de sindicatos, movimientos y gobernadores opositores para sostener una agenda común después de la votación.