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IDEA respalda la estabilización económica y reclama previsibilidad antes de nuevas inversiones

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El coloquio empresarial reunió en Mar del Plata a más de mil ejecutivos de compañías nacionales y multinacionales. Hubo apoyo al equilibrio fiscal, la baja de la inflación y la desregulación, junto con advertencias sobre actividad, empleo, consumo y continuidad de las reglas hacia 2027.

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El coloquio anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina reunió durante tres días en Mar del Plata a más de mil ejecutivos de empresas nacionales y multinacionales. El encuentro dejó una posición doble frente al gobierno de Javier Milei: respaldo al programa de estabilización, la desregulación y el ajuste del gasto, pero también preocupación por la capacidad de sostener esas políticas en el tiempo. La incertidumbre política vinculada con 2027 apareció como un factor que puede demorar decisiones de inversión.

En el cierre, el presidente de IDEA, Santiago Mignone, planteó que el sector empresario quiere preservar el equilibrio fiscal, una inflación comparable con la internacional, la sostenibilidad de la deuda y el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado. Su mensaje reclamó reglas que trasciendan a los gobiernos y las diferencias ideológicas. El apoyo, por lo tanto, se dirigió principalmente a una orientación macroeconómica y no implicó adhesión sin reservas a todas las decisiones o formas políticas del oficialismo.

Fabián Kon, responsable del coloquio, formuló la pregunta que atravesó las exposiciones: si la Argentina puede crecer durante veinte años con estabilidad. Recordó que otros países necesitaron entre cuatro y diez años para consolidar una inflación baja y presentó la continuidad como condición para reducir pobreza y mejorar la vida cotidiana. El expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou agregó otra dimensión: respeto institucional, construcción de acuerdos y una conducción que gobierne para todos, no solo para sus partidarios.

Las inquietudes empresariales se apoyaron en un contexto económico menos favorable que el de la primera etapa de desinflación. Los datos citados durante la cobertura mostraron una caída mensual de 2,9% de la actividad en julio, pobreza de 32,3%, desempleo de 7,9% e informalidad laboral de 45%. También se señaló que el ingreso familiar per cápita había bajado 6,7% desde fines de 2025, mientras la inflación continuaba cerca de 2% mensual y el riesgo país superaba los 650 puntos.

Milei y sus ministros no asistieron presencialmente porque participaron en actividades de promoción de inversiones en París, aunque el Presidente intervino a distancia. Coincidió en que los procesos de crecimiento necesitan tiempo, pero también utilizó una formulación electoral que presentó 2027 como una elección entre la continuidad de su programa y sus adversarios. En el auditorio empresario, en cambio, se escucharon pedidos de moderar la confrontación y construir previsibilidad mediante acuerdos políticos e institucionales más duraderos.

En conversaciones informales surgió incluso la idea de que el rumbo económico podría conservarse con otra figura política, aunque no hubo una posición orgánica ni una candidatura respaldada por IDEA. Patricia Bullrich fue mencionada en esas especulaciones y, durante su participación, pidió acelerar reformas para que sus efectos lleguen a consumidores y empresas. También habló de sensibilidad social y de evitar que la transformación excluya sectores, un matiz que encontró receptividad entre algunos asistentes.

Las percepciones variaron según la actividad. En minería, petróleo y servicios asociados predominó un mayor optimismo, aunque con cautela sobre los plazos de inversión. La industria, la construcción y parte de los servicios expresaron más preocupación por la demanda y el costo financiero. Entre productores industriales se repitió que el consumo masivo permanece al menos 15% por debajo de 2023, mientras el sector financiero advirtió sobre eventuales episodios de volatilidad cambiaria durante el ciclo electoral.

El mensaje final combinó continuidad macroeconómica con reclamos de pragmatismo. Algunos ejecutivos plantearon bajar tasas y encajes, ampliar el crédito y atender el impacto del ajuste sobre pymes y hogares para que el programa resulte sostenible. Las nuevas inversiones dependerán no solo de incentivos sectoriales, sino de la expectativa de que contratos, deuda y reglas sean respetados más allá de 2027. Esa demanda de previsibilidad será puesta a prueba por la evolución de la actividad y por los acuerdos que logren construir gobierno, oposición y sector privado.

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