La Municipalidad de Neuquén presentó un Presupuesto 2027 por $916.000 millones que reorganiza la estructura del gasto alrededor de la obra pública. El proyecto del intendente Mariano Gaido destina la mitad de los recursos a infraestructura, reduce el peso relativo de los salarios al 22% y proyecta un ahorro corriente equivalente al 46% de los ingresos habituales. El esquema pretende financiar inversiones con recursos propios y sin recurrir a endeudamiento.
La partida de personal será de $201.520 millones. Su participación baja nueve puntos frente al 31% registrado en 2022 y se ubica muy lejos del 41% de 2016. La comparación es proporcional: no significa que el municipio vaya a gastar menos pesos nominales en salarios, sino que el presupuesto total crecerá más rápido que el rubro. El dato deberá analizarse junto con cantidad de empleados, paritarias, tercerizaciones y calidad de los servicios.
La obra pública recibirá el 50% del presupuesto, frente al 33% de 2022 y al 16% de 2016. Dentro de esa inversión, $261.931 millones se dirigirán a obras viales y $149.531 millones a arquitectura e iluminación. El salto muestra una prioridad política clara: transformar el superávit en infraestructura visible. El Concejo deberá verificar que los proyectos cuenten con estudios, cronogramas, licitaciones competitivas y capacidad real de ejecución.
Los bienes y servicios absorberán el 26% y los organismos descentralizados, el 2%. Esa distribución cubre mantenimiento urbano, prestaciones municipales, insumos y contrataciones necesarias para que la infraestructura funcione después de inaugurada. Un presupuesto intensivo en obras puede generar activos nuevos, pero también aumenta costos futuros de operación. La planificación debe incorporar mantenimiento, personal técnico y sostenibilidad financiera de cada inversión.
El ahorro corriente es la diferencia entre los ingresos habituales y los gastos de funcionamiento. Hacienda estima que alcanzará el 46% de los recursos corrientes en 2027. Según el subsecretario Juan Dutto, ese resultado permitirá financiar el programa de inversiones sin créditos. La proyección es ambiciosa y dependerá de que la recaudación acompañe, los costos no se desvíen y el gasto corriente permanezca dentro de los límites presupuestados.
A ese superávit se sumarán ingresos de capital, entre ellos la venta de tierras destinadas al nuevo Parque Industrial Capital. La operación puede transformar activos inmobiliarios en infraestructura productiva, pero requiere tasaciones públicas, procedimientos competitivos y claridad sobre el destino de los fondos. La venta de patrimonio no es un ingreso recurrente y no debería utilizarse para cubrir gastos permanentes ni ocultar desequilibrios operativos.
El oficialismo presenta la evolución histórica como evidencia de disciplina: en 2016 el personal representaba 41% y las obras 16%; en 2018, 37% y 30%; en 2022, 31% y 33%; para 2027, 22% y 50%. Esa secuencia fortalece la identidad de Gaido como gestor de infraestructura y orden fiscal. Sin embargo, el resultado final dependerá de la ejecución, no solo de porcentajes proyectados y anuncios iniciales.
El Concejo Deliberante deberá revisar los supuestos de ingresos, la nómina de obras, las ventas de tierras y los mecanismos de control. Durante 2027 será necesario publicar avance físico y financiero, adjudicatarios, modificaciones y saldos del ahorro corriente. Si la recaudación y la ejecución cumplen, Neuquén podrá sostener inversión sin deuda; si los supuestos fallan, el municipio deberá reprogramar obras o utilizar herramientas que hoy no aparecen en el discurso de autosuficiencia.