La presencia de No'oxonec en la Expo Rural de Palermo llevó a Buenos Aires una experiencia productiva chaqueña que busca mostrar al algodón desde otro punto de partida: cultivo agroecológico, organización territorial y agregado de valor en origen. La iniciativa participa por segunda vez de la muestra, invitada por la Subsecretaría de Emprendedurismo Urbano y Rural de la Provincia, con un espacio dentro de la Casa del Chaco.
El stand estuvo habilitado durante tres días, del 19 al 21 de julio, con productos propios como cintas, hilos, telas y prendas exclusivas. La propuesta no se limita a exhibir materia prima: presenta una cadena completa en la que el algodón se transforma en insumos textiles y piezas de diseño con identidad provincial.
También fueron incorporadas creaciones de diseñadoras chaqueñas que trabajan con el algodón agroecológico de No'oxonec, entre ellas Arhat, Paulina Ropitas, Leta's, Esteli Tejidos, Taller Textil CCC Las Palmas y Semilla. La atención del espacio estuvo a cargo de Ana Clara Black y Mariana Acevedo, vinculadas a la Fundación Doctor Ramón Carrillo, que acompaña el desarrollo de la experiencia.
El proyecto suma además la participación de KO Huella, una marca creada para trabajar con algodón agroecológico de No'oxonec y algodón natural de la Cooperativa Inimbó. Desde el stand de Chacú, esa articulación representa la cadena de producción y valor del algodón mediante un video y una actividad artística diaria, con foco en el recorrido que va desde la semilla hasta la prenda.
Alejandra Gómez, de la Fundación Carrillo, destacó que el espacio permite visibilizar el trabajo de familias originarias y criollas que producen de manera sana y compatible con la salud y el ambiente. En esa descripción, el algodón aparece junto a alimentos como zapallo, maíz, sandía, melón y poroto, dentro de una práctica agroecológica que no separa producción, comunidad y territorio.
La experiencia se presenta como única a nivel provincial y nacional por combinar agroecología campesina y popular con agregado de valor artesanal e industrial realizado en Chaco. Su continuidad se apoya en organizaciones territoriales, consorcios de servicios rurales, la Fundación Carrillo e instituciones públicas como el INTA, con mediciones e informes técnicos que buscan evaluar los impactos de cada campaña.